Centros educativos innovan en educación comunitaria

Centros educativos innovan en educación comunitaria

El estudio fue elaborado por Rita de León

 

Leer

Educación incluyente para la juventud

Los desafíos son similares en América Latina. Lograr que la educación sea incluyente para la juventud. Esto significa poner a su disposición lo que ha hecho la humanidad, incluir sus culturas en la escuela e incluirles a ellas y ellos como sujetos en la vida de la sociedad.

¿Cuál es el sentido de la educación?, preguntan los estudiantes de nivel medio en Chile. Eloísa González -hasta hace poco vocera de su Asamblea Coordinadora (ACES)- planteó la misma interrogante en el Seminario Regional Educación Secundaria en América Latina y el Caribe.* Para ella y sus compañeros «la educación se convirtió en la ilusión de una vida distinta, mejor». Pero ven que sus demandas por un sistema educativo de excelencia le han abierto los ojos a la sociedad, que comienza a movilizarse. La reacción oficial, informa la prensa, ha corrido por cuenta de la policía antidisturbios.

por Werner Ramirez

http://educatod.blogspot.com/

Normalistas: ciudadanos y líderes

Siempre que se habla de estudiantes normalistas en la actualidad, se piensa en oposición sin sentido, en bochinches, o en necedades, en manipulaciones  o cosas por el estilo que descalifican,  incluso criminalizan el ejercicio del derecho a la expresión y la movilización.

Leer más

Transformar la Educación y Formación Técnica y Profesional

Forjar competencias para el trabajo y la vida.

Documento de trabajo principal.

Doc. Transformar la Educ y Formación Téc y Profesional -UNESCO-2012

 

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala Bases de Datos y Presentación

Descargar la Base de Datos en Excel o en SAV (SPSS)

Presentación

En la actualidad se observa un resurgimiento de la voz de la juventud guatemalteca que reclama cambios fundamentales en el país. Sus reclamos ante la sociedad se han visto reflejados en movimientos a favor del ambiente y lucha contra el cambio climático, la reforma del sistema político, acciones para acabar con la pobreza y lograr la equidad étnica y de género. De la misma forma, contra el hecho que el Estado no los reconoce como una prioridad de las políticas públicas a pesar que los y las jóvenes entre 15 y 29 años son ya 4.2millones, lo que representa el 28% de la población total. Aunque existen avances formales en este tema gracias a la aprobación de la Política Pública de Juventud 2010-2015, la propuesta de la Ley Nacional de la Juventud, o la influencia en la opinión pública, el país no cuenta hasta la fecha con información precisa sobre las diferentes identidades, expresiones, manifestaciones y composición de las juventudes guatemaltecas. A esto se suma el requerimiento político y epistemológico para reconstruir el significado, prácticas, aspiraciones, construcción social y personal de la juventud.

En consecuencia, siguen ausentes las respuestas a preguntas tales como: ¿Quiénes son los jóvenes guatemaltecos? ¿En qué condiciones viven y cuáles son sus oportunidades? ¿Qué oportunidades educativas y de salud poseen? ¿Qué opinión tienen de la construcción de capacidades laborales y sociales en un mundo global? ¿Cuáles son sus brechas, necesidades y derechos no satisfechos? ¿Cómo se presentan las condiciones de empleo y cómo se insertan al mercado laboral? ¿Cuáles son sus prácticas económicas? ¿Qué expectativas tiene este grupo poblacional de migrar del país? ¿Cuáles son sus problemas más importantes? ¿Qué percepciones tienen de la democracia, de los partidos políticos y de la participación ciudadana? ¿Cómo es su vida sexual? ¿Cuáles son las relaciones de poder entre jóvenes y su familia? ¿Cuáles son sus oportunidades de tener acceso a la tecnología? ¿Cómo utilizan su tiempo? ¿Cuál es su compromiso y expectativa de país? ¿Qué piensan del presente y futuro?, etc.

Si bien es cierto que en los años recientes se han realizado algunos estudios hechos por diversas entidades entre las cuales destacan las realizadas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Guatemala), la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala (AVANCSO) y el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), hasta la fecha no se contaba con una encuesta nacional de la juventud. En ese sentido, se carecía de información para construir políticas, programas y proyectos a favor de este grupo de población de manera más acertada. En la Política Pública de Juventud 2010-2015 se establece que una de las acciones que debían realizarse era una encuesta de juventud.

Con el cumplimiento de la Ley del Servicio Cívico y su reglamento, que contempla el involucramiento de la juventud para impulsar la construcción ciudadana y su participación en proyectos de desarrollo social, la Junta Nacional aprobó la realización del proyecto de la Primera Encuesta Nacional de Juventud (ENJU 2011). Para llevarla a cabo, la Secretaría Ejecutiva del Servicio Cívico, coordinó con el Consejo Nacional de la Juventud (CONJUVE), como ente responsable de las políticas y acciones que responden a las demandas de la juventud, y el Instituto Nacional de Estadística (INE), como entidad rectora de la recolección y validación de la información proveniente de censos y encuestas en Guatemala. A este esfuerzo de participación juvenil, se unieron estudiantes de carreras de ciencias políticas, derecho, educación, humanidades y psicología de la Universidad de San Carlos, Universidad Rafael Landívar, Universidad Galileo y Universidad Panamericana, quienes hicieron posible la realización del trabajo de campo en todo el país.

La seriedad científica y técnica del proceso de la ENJU 2011 desde su diseño, construcción de la boleta, diseño de la muestra, selección de los servidores cívicos, supervisores y técnicos responsables del trabajo de campo, pilotaje y revisión de la boleta, entrevista a jóvenes cara a cara, el procesamiento de la información y construcción de las bases de datos, cálculo de los factores de expansión, así como la interpretación, edición, diagramación hasta su publicación garantizan su rigurosidad y apego a controles de calidad.

Las acciones que se emprendieron en el proceso de construcción de la encuesta comprenden, entre otras, la revisión de investigaciones realizadas y en proceso sobre la juventud en Guatemala, el examen de encuestas similares, la consulta a organizaciones de la juventud, talleres con expertos e investigadores nacionales e internacionales, especialmente con los responsables de las encuestas de juventud en Chile y Honduras.

La construcción del instrumento de recolección de información llevó un período de tres meses, entre marzo y mayo de 2011. La boleta de entrevista se hizo en formato Teleform que permite un diseño que proporciona facilidad en su administración así como en su procesamiento y en la generación de las bases de datos. Luego, se procedió a capacitar a los supervisores y encuestadores en terreno. Los ejes temáticos de la encuesta comprenden: educación y capacitación, empleo y prácticas económicas, salud y consumo de sustancias, religión, familias y sexualidad, migración, política y participación, violencia y discriminación, uso del tiempo, acceso a tecnologías de la comunicación e información, condición socioeconómica y perspectivas juveniles respecto del futuro, proyecto de vida y sociedad.

La recolección de la información se realizó entre junio y julio de 2011 utilizando la muestra diseñada por el INE y que puede expandirse a nivel nacional, urbano-metropolitano, resto urbano, rural nacional. El levantamiento de información se hizo a través del contacto directo con la juventud residente en los hogares seleccionados según el tendido de la muestra y sobre la base del material cartográfico censal. Con ello, se procedió a la selección de las viviendas visitadas, de manera aleatoria para la primera de ellas y sistemáticamente con intervalos constantes para las siguientes, hasta que se completó la muestra en cada sector cartográfico. La Preserecolección de la información se supervisó y monitoreó.

El procesamiento de la información se llevó a cabo usando tecnología de punta y gracias a la colaboración del personal técnico de la Dirección de Informática del Ministerio de Educación. Como parte de este proceso se revisaron las bases de datos, se calcularon los factores de expansión y se procesaron diferentes salidas para la interpretación de la información. Los datos obtenidos fueron desagregados por sexo, grupos de edad, grupo étnico, área geográfica, nivel educativo y condición socioeconómica. Luego, un equipo conformado por científicos sociales con estudios en juventud y con experiencia en cada uno de los ejes temáticos realizó el análisis e interpretación respectivos.

Es conveniente señalar que el uso del sexo masculino, en los análisis que se hacen de la ENJU 2011, no quiere decir que este informe no considere la situación de las mujeres, sino que tomando en cuenta la economía del lenguaje se ha generalizado “los y las” para facilitar la lectura y sin ninguna connotación de discriminación por género. Al contrario, el análisis diferenciado por género que se ofrece en cada capítulo, permite describir la situación de la juventud guatemalteca desde una perspectiva más amplia e integral.

Como parte de las lecciones aprendidas en la primera encuesta, se insta a que esta sea realizada cada tres años, velando por mejorar su diseño, calidad de información e interpretación y sobre todo crear una cultura que reconoce dos aspectos fundamentales: a) ampliar los ejes temáticos en concordancia con las necesidades de este grupo poblacional y su valor para el desarrollo del país; y b) crear una cultura que reconoce a la Juventud como sujeto político de la nueva Guatemala.

Para el equipo de la Primera Encuesta Nacional de Juventud es altamente satisfactorio presentar este informe a las organizaciones juveniles, entidades públicas, organizaciones de sociedad civil, entidades académicas, jóvenes, comunidad internacional y público en general. También lo es contribuir mediante este trabajo al diálogo nacional sobre la juventud. A este informe se adiciona la base de datos que permitirá estudiar con mayor profundidad la situación de este grupo poblacional y construir argumentos sustentados en los avances y retrocesos de la Política de Juventud.

Dr. Bienvenido Argueta Hernández
SECRETARIO EJECUTIVO DEL SERVICIO CÍVICO
Y COORDINADOR GENERAL DE LA ENJU 2011

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Presentación

Capítulo 1: Caracterización sociodemográfica

La juventud como experiencia personal que ocurre en un segmento de la vida o como constructo social de comprensión de un grupo poblacional, se caracteriza por estar siempre en movimiento y por presentar manifestaciones multifacéticas. La expresión de la juventud se constituye tanto como una manifestación de la naturaleza biológica y psicológica del ser humano como por la intersección de trazos de las sociedades y culturas a lo largo de su historia, en la manera de hacerse visible o invisible. Son juventudes que se construyen y redefinen según sus diferencias de sexo, zonas urbanas o en áreas rurales, mediadas por las culturas, niveles educativos, estratos sociales y grupos de edad.

Sin embargo, la juventud se define ante todo como actor social. Sea como sujeto en el ejercicio de sus derechos más fundamentales o como ciudadano que actúa en el marco de un Estado democrático; la juventud constituye una estructura temporal de lucha por acceder a horizontes de vida, eliminar prácticas de exclusión y por legitimar sus nuevas expresiones de libertad, y búsqueda de igualdad y equidad. En este sentido, la juventud no solo es interpretada por una sociedad, también se hace interpretar en sus propios términos, dentro de marcos preexistentes. Por lo que la situación de la juventud en un país muestra en gran medida la capacidad del Estado para lograr la transformación social, económica y política.

Las juventudes en la construcción de sentido observan también una tensión entre el conjunto de relaciones y acciones que se le asignan, y la redefinición de su quehacer como sujeto social. Las expresiones juveniles constituyen una variedad de posiciones y multiplicidad de expresiones, gestos, movimientos, objetivos, metas y proyectos que no se comprenden desde una sola perspectiva. Para abrir un horizonte de comprensión de las juventudes, la presente encuesta inicia perfilando aquellos componentes que son considerados esenciales para un primer acercamiento a esa diversidad.

Como antesala a las distintas capas y estratos que componen el ser joven se presenta esta descripción demográfica que muestra las dimensiones de la juventud en el marco de la población en general, sus características en cuanto a su composición por sexo, edad, etnicidad, área geográfica y nivel socioeconómico. Consecuentemente, hace un corte etario de la juventud considerando aquellas personas en Guatemala entre los 15 a 29 años de edad.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 1: Caracterización sociodemográfica

Capítulo 2: Juventud y Educación

La educación se ha constituido en uno de los factores de desarrollo humano más importante para la construcción de aprendizajes sociales que favorecen la convivencia entre los miembros de una sociedad, el empleo y desarrollo económico, las condiciones de respeto, y ejercicio de los derechos más fundamentales de la persona. Si bien es cierto que la educación solo es una condición entre muchas otras para la generación de bienestar en una sociedad, también lo es que sin educación resulta casi imposible responder a los desafíos que se presentan a los diferentes países.

En la actualidad, la educación como preocupación pública del Estado ha dejado de ser una acción que se dirige con exclusividad a la niñez y la juventud, ahora, se habla, en cambio, de la educación continua y para toda la vida. Esto incluye la incorporación de sistemas de capacitación laboral, así como la expansión de programas de entrenamiento específicos para el trabajo, la expansión de la matrícula escolar para todos los niveles de educación y la creación de programas de postgrado, asociados a reformas universitarias. Pero aún bajo esta perspectiva, la educación de la niñez y la juventud se convierten en una prioridad, pues los programas de educación para jóvenes trabajadores o adultos en el marco de sociedades y mercados laborales en constante cambio, demandan de mayores niveles de escolaridad y de procesos de formación de mayor calidad.

También existen distintas aproximaciones para el análisis de la juventud y su educación. Para algunos la aproximación debe construirse desde distintas perspectivas tales como capital humano, capital social o capital cultural. Otras aproximaciones también se hacen desde la exclusión y marginación de la juventud en la educación pública. Pero bajo cualquier aproximación existe un reconocimiento del valor de la formación en la construcción de competencias que son fundamentales para la construcción de ciudadanía, el fortalecimiento de la democracia, el dominio de las nuevas tecnologías, la construcción de la ciencia, el ejercicio de los derechos laborales, la competitividad, la empresarialidad, la generación de bienestar, la conservación del ambiente y la salud preventiva, entre otros. En todo caso, existen un conjunto de variables e indicadores necesarios para una comprensión de las oportunidades educativas y la equidad en el acceso de la juventud a programas de formación, independientemente de cuál sea la aproximación.

En la presente encuesta se describen aquellos aspectos referidos a las destrezas mínimas que demanda el mundo moderno en cuanto a la alfabetización, los niveles educativos y grados aprobados en el marco de la educación escolar, así como edades y razones que explican el fenómeno del abandono escolar. Como tema nuevo en el país se incluyen las opiniones de los jóvenes respecto a las aspiraciones juveniles relacionadas con lo que han logrado aprender en la escuela. Dentro de este marco de opiniones también se examina el criterio de los jóvenes sobre en qué medida han construido aprendizajes que generen competencias necesarias en el mundo actual y global. Complementando con aquellos sucesos positivos y negativos que les han ocurrido como sujetos que construyen aprendizajes.
Finalmente, este capítulo constituye un diagnóstico de la educación de la juventud, sus avances y sus vacíos; lo cual genera un espacio para el replanteamiento y fortalecimiento de las políticas públicas en educación.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 2: Juventud y Educación

Capítulo 3: Jóvenes, educación técnica y formación para el traba

En esencia, la educación técnica es comprendida como la adquisición de aprendizajes y habilidades de un ser humano desarrollado integralmente y para el mundo del trabajo. Actualmente, existen diversas opciones con las que se ofrece educar para el trabajo. En esta sección se utiliza la clasificación y definiciones que plantea Sarramona (2000) para los niveles de formalización de la acción educativa a través de la educación formal, no formal e informal, para describir la participación de la juventud guatemalteca entre 15 y 29 años en programas de educación para el trabajo en los últimos doce meses, enfatizando en los ámbitos no formal o informal. La educación formal se define como el tipo de actividad educativa que “es plena y explícitamente intencional, que se lleva a cabo de manera sistemática y estructurada y que conlleva el logro de titulaciones académicas reconocidas oficialmente. Este tipo de educación está legalmente regulada y controlada” y comprende la educación media técnico profesional y la educación técnica superior (Sarramona, 2000, p. 15). Asimismo, es uno de los planos de mayor incidencia e interés en las políticas de países desarrollados, porque las funciones técnicas requieren de mayores niveles de escolaridad dada la expansión del uso de alta tecnología en los distintos ámbitos laborales.

En la educación no formal se presentan algunas características sistemáticas y de intencionalidad explícita de la educación formal, pero “las acreditaciones académicas que de ella se derivan no tienen reconocimiento oficial, precisamente porque el nivel de regulación legal sobre sus contenidos y procesos es bajo o inexistente” (Sarramona, 2000, p. 16). Aquí se encuentran comprendidos los cursos de empleabilidad y la capacitación para un oficio o trabajo. Por otro lado, la educación informal, agrupa “las influencias que generalmente no tienen explicitadas sus intenciones educativas, aunque estas puedan existir en el sujeto educando, y cuya organización y sistematismo son bajos o nulos; tampoco proporciona acreditaciones académicas de ningún tipo” (Sarramona, 2000, p. 17). En el nivel de educación informal se ubica la capacitación puntual o en la empresa, que es la tendencia con la que múltiples organizaciones han buscado suplir las cambiantes y permanentes transformaciones del conocimiento. Principalmente comprende el entrenamiento o formación dados por un compañero u otro trabajador más experimentado, pero también pueden incluir cursos del ámbito no formal o formal.

La siguiente figura esquematiza las formas explícitas de educar para el trabajo, que se promueven actualmente tanto en Guatemala como en Latinoamérica (Burgos, 2011). Dadas las condiciones de pobreza de la población en la región, especialmente en Centroamérica, los cursos de empleabilidad y la capacitación vocacional para un oficio, han constituido parte de la estrategia de intervención con grupos de población de bajos niveles de escolaridad, tales como jóvenes, mujeres e indígenas.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 3: Jóvenes, educación técnica y formación par…

Capítulo 4: Juventud guatemalteca y acceso a un empleo decente

La obtención de un empleo decente permite a los jóvenes acceder a autonomía económica, escapar de la pobreza, lograr un sentido de pertenencia a la sociedad e ir haciendo posibles las aspiraciones de un mejor nivel de vida y de superación personal. Sin embargo, la obtención de un empleo productivo para la juventud es un gran reto. En general, sus tasas de desempleo en América Latina tienden a ser mayores, a la vez que es más probable que accedan a un empleo de menor calidad, con menor remuneración para un mismo nivel de calificación que una persona mayor, con altos niveles de rotación laboral, limitado acceso a prestaciones laborales y, en general, es más probable que si se obtiene un empleo, este sea precario (CEPAL, 2008).

En el caso de Guatemala, esta situación se agudiza dadas las escasas posibilidades de acceso a un empleo pleno y decente que existen para sus habitantes. Esto se explica en un doble contexto. Por un lado, ante un agresivo proceso de globalización económica que impacta las condiciones de los mercados de trabajo para volverlos más competitivos, exigiendo a la juventud más años de educación, formación y desarrollo de capacidades vinculadas al avance tecnológico, pero al mismo tiempo haciendo más inestable el empleo (CEPAL y OIJ, 2007, p. 17).

Y por otro lado, ante la debilidad macroeconómica nacional para la generación de empleos, que a pesar del desplazamiento de una mayor proporción de fuentes de trabajo al sector terciario de servicios, continúa ofreciendo el principal sustento económico para los sectores menos favorecidos (mujeres, indígenas, adolescentes, residentes del área rural y pertenecientes a estratos socio económicos bajos) a través de la agricultura artesanal, la economía informal y sobre la base de las remesas económicas que sus familiares envían del extranjero (PNUD Guatemala, 2008); sumado todo esto al acceso diferenciado en cuanto a cobertura y calidad educativa que ha beneficiado solo a ciertos grupos, como se explica en el capítulo de Educación del presente Informe. Algunos elementos de ambos contextos económicos –el global y el nacional– se profundizan a continuación para comprender su incidencia en el caso del acceso a oportunidades de trabajo decente para las juventudes guatemaltecas (Burgos, 2011).

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 4: Juventud guatemalteca y acceso a un empleo…

Capítulo 5: Migración

La migración es uno de los fenómenos con implicaciones sociales, culturales y económicas más importantes de las últimas décadas. En países como Guatemala ha cobrado una importancia capital hasta el grado de convertirse, por ejemplo, en un renglón prioritario de la economía y, al mismo tiempo, en un factor de alteración cultural con efectos en áreas urbanas y rurales de todo el país.

En la primera Encuesta Nacional de Juventud la migración se aborda desde una óptica general en la que se establece , principalmente,la proporción de jóvenes que ha migrado en los últimos cinco años, además de los motivos que tuvieron y los lugares dentro y-particularmente- fuera del país a donde migraron. De este análisis se obtuvieron hallazgos valiosos que permiten el análisis del fenómeno; para lograrlo se establecen relaciones y contrastes entre las categorías estudiadas: los estratos sociales, los niveles académicos, la residencia por áreas urbana y rural y la pertenencia étnica.

Para estudiar este capítulo es importante tener en consideración que no se reportan porcentajes sobre migración total en los jóvenes, puesto que quienes están fuera del país no han tenido oportunidad de formar parte de la muestra. Este capítulo se desarrolla sobre los jóvenes que están en el país y que indican haber migrado, lo que se analiza desde las distintas perspectivas que la Encuesta incluye. Resulta, de este trabajo, un cúmulo muy interesante de información, muy útil para investigadores y responsables de las políticas públicas que esperan comprender mejor quién es y cómo es la juventud de Guatemala.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 5: Migración

Capítulo 6: Salud y consumo de sustancias

En la actualidad existe consenso respecto a que la salud de las personas jóvenes es un aspecto que puede potenciar el desarrollo económico, social y político de la región. Sin embargo, debido en parte a la concepción dominante de salud centrada en la ausencia de enfermedad, en algunos países las políticas sanitarias continúan con énfasis en aspectos curativos y en la población materno-infantil, lo que contribuye a reforzar el imaginario social respecto a que las/ los jóvenes no se enferman.
Si bien es cierto que la morbilidad y mortalidad de la población joven es menor en comparación con la de la niñez, no se debe perder de vista que, aunque sean pocos los padecimientos que desencadenen la muerte, la mayoría de comportamientos nocivos para la salud se adquieren en la juventud, y se traducen en numerosos y serios problemas de salud en la edad adulta.

Según la Organización Mundial de la Salud –OMS-, aproximadamente dos tercios de las muertes prematuras y un tercio de la carga total de morbilidad en adultos están asociados a comportamientos que comenzaron en la juventud, tales como consumo de sustancias nocivas, ausencia de actividad física, relaciones sexuales no protegidas y situaciones violentas. Dicho organismo ha cuantificado que en el mundo anualmente mueren 2.6 millones de jóvenes de 10 a 24 años por causas prevenibles; dan a luz 16 millones de mujeres entre los 15 y 19 años; al menos 20% de la población adolescente presenta un problema de salud mental, como depresión o ansiedad. En 2009 el 40% de los casos nuevos de VIH en personas adultas correspondió al grupo de edad de 15 a 24 años (OMS:2011).

En Guatemala la información disponible con respecto a la situación de salud de la juventud es escasa. Las estadísticas oficiales de morbilidad y mortalidad solamente diferencian a la población materno-infantil del resto de la población.

De acuerdo con el documento “Política de Salud para la Adolescencia y la Juventud 2,003-2,012”, problemas tales como el VIH/SIDA, accidentes, violencia, adicciones, prostitución y embarazo temprano son los principales factores de riesgo del grupo de población joven en Guatemala. Para el caso de las/los adolescentes, que se encuentran dentro del grupo etario de 10 a 19 años, según las Normas de Atención Integral para primero y segundo nivel del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social –MSPAS-, los problemas de salud más frecuentes son: infecciones respiratorias, parasitismo, infecciones de transmisión sexual, VIH, abortos y embarazo –entre otros-.

El consumo y abuso de sustancias está ampliamente reconocido como un problema social y de salud pública. La vulnerabilidad que las y los jóvenes tienen frente a las sustancias psicotrópicas y los efectos que el uso y abuso de éstas provocan, establecen la necesidad de conocer los patrones de comportamiento de este grupo poblacional frente a las mismas, para poder desarrollar estrategias dirigidas a prevenir el daño físico, emocional y afectivo que puede generar su consumo y eventual dependencia.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 6: Salud y consumo de sustancias

Capítulo 7: Familias y Sexualidad

El tránsito de la vida juvenil a la vida adulta considera como aspectos indispensables la construcción de identidad y el logro de autonomía. En esta etapa, la sexualidad y la reproducción tienden “a vincularse con procesos de inserción social que implican, por una parte, la formación de una pareja y la conformación de un hogar propio, y por otra, opciones vitales por estudiar, trabajar o dedicarse a la casa” (CEPAL y OIJ, 2007, p. 77). Pero dadas las condiciones económicas de pobreza y el limitado acceso a una educación de calidad que forme las capacidades requeridas, cabe preguntarse en qué medida la juventud guatemalteca ha logrado la independencia económica para sostener un nuevo hogar. Por ello, es necesario indagar sobre cómo viven los jóvenes, su pertenencia a la familia de origen o la construcción del hogar propio en Guatemala, al igual que el grado de autonomía y los roles que se asumen en ambas alternativas decisivas (CEPAL, 2008, p. 258).

En el ámbito de construcción social de la juventud, las sociedades enfrentan el incremento del ejercicio de la sexualidad de la población joven a partir de la adolescencia y la existencia de diversas formas de expresar las dimensiones de la sexualidad, al no asociar necesariamente la reproducción a la constitución de un hogar propio. Es así como la familia también se ha llegado a reconocer como el principal factor protector de conductas de riesgo en la juventud (OPS, 2006) ante situaciones de embarazo adolescente o infecciones de transmisión sexual (ITS), entre otras.

En la actualidad, las transformaciones sociales, políticas, económicas y demográficas que han ocurrido a nivel mundial, se han reflejado de formas diferenciadas al interno de cada sociedad. Esto ha influido “en las modalidades de formación de las familias y en la vida familiar, provocando importantes cambios” en su composición y estructura (Conferencia Internacional de Población y Desarrollo, 1994). Por ello, es importante reflexionar sobre la composición que tienen las familias de la juventud guatemalteca, ya sea nuclear o elemental, extensa o consanguínea, monoparental, de madre soltera o padres separados (Rodríguez y Aguilar, 1998); el lugar que ocupan en sus vidas y las relaciones de poder que se generan dentro de ellas. Una familia funcional es aquella en la que cada uno de sus miembros desempeña los roles y las funciones asignadas socialmente, para crear un espacio íntimo de afecto, protección y educación que favorezca el desarrollo individual y la socialización de quienes aún no han alcanzado la edad adulta (Espinoza, 2010).

Las familias desempeñan un rol fundamental en la protección de conductas de riesgo, que parten de la afirmación y reconocimiento de su sexualidad para llegar a la transferencia de conocimientos y formas de prevención, indispensables para evitar la mortalidad materna, los embarazos adolescentes, las infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH, y la violencia sexual. Ante la ausencia de este rol en muchas familias y las serias implicaciones que el desconocimiento de estos temas conlleva para la juventud, existen instituciones socializadoras como las escuelas, los centros de salud y las iglesias, en donde ha aumentado el interés porque los jóvenes reciban mensajes y aprendan acerca de la sexualidad.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 7: Familias y Sexualidad

Capítulo 8: Política y Participación

La democracia y la participación política de la juventud son ejes intrínsecos en todo sistema político; le dan consistencia, dinamismo y, sobre todo, legitimidad a la forma de gobierno establecido, mediante la participación e incorporación de nuevos líderes políticos, así como de demandas y respuestas que permitan la adaptabilidad del sistema a las necesidades de la población y en especial del sector joven. Esta es una fuerza mayoritaria en Guatemala, que necesita espacios de inserción social que permitan el desarrollo de las potencialidades humanas tanto en los aspectos sociales como en los individuales.

La democracia que vive actualmente Guatemala se instituyó a partir de 1985, mediante el proceso de retorno del poder y la práctica política a las personas civiles, para promover los principios de legalidad, estado de derecho, soberanía popular, etc.

Se trata de una democracia, joven en términos de vigencia. Este hecho induce a realizar un diagnóstico que permita establecer el funcionamiento de esta forma de gobierno. Sobre todo la aceptabilidad, confiabilidad y representatividad de la sociedad, tomando en cuenta al actor joven, considerado como eje fundamental en el desarrollo de la incipiente democracia nacional.

En este sentido, debe recordarse que un elemento fundamental de la vida democrática consistente en la participación de la juventud en organizaciones y/o asociaciones, gracias a lo cual se originan los procesos de interacción social, llegando a convertirse en partícipes en los procesos de tomas de decisiones que conllevan al fortalecimiento de los índices de desarrollo humano.

La participación proactiva de la juventud fortalece el crecimiento de nuevos liderazgos que puedan influir para involucrarse en estructuras organizativas formalmente establecidas. De esa forma, los jóvenes determinarán el proceso de crecimiento e incidencia política de este sector en la realidad guatemalteca.
Por lo tanto, resulta importante caracterizar los tipos de organizaciones y asociaciones existentes para, posteriormente, definir las orientaciones y preferencias de los jóvenes para hacer práctica la acción política y ciudadana.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 8: Política y Participación

Capítulo 9: Religión y Juventud

La religión es un aspecto fundamental en la definición de las identidades juveniles y una fuente moral que define la vida práctica de una persona a nivel individual y grupal. Como experiencia de vida, la religión enmarca la visión del mundo y es una esfera que contribuye a configurar de manera directa el comportamiento humano. La expresión religiosa destaca la relación de triple vía entre la persona joven, su familia y la comunidad (Falla, 2006).

En el caso de Guatemala, la religión es un fenómeno que impregna y se mezcla en distintas manifestaciones de la vida. Su despliegue se muestra de diferentes formas de dar sentido a la vida, bien sean manifestaciones sincréticas, particularmente en sus fusiones con las culturas mayas y garífunas, o con los nuevos imaginarios y prácticas juveniles reproducidos en la era de la globalización; o sean expresiones más formales de la tradición.

La religión se caracteriza por constituir una madeja que entreteje la unidad de los espacios privado y público, y que influencia a la juventud en términos de conferir un sentido religioso que se convierte en una estructura del mundo de vida que ofrece condiciones, niveles de jerarquía y patrones de elección de comportamientos y prácticas. Esto tiene pleno sentido, si se toma en cuenta que las iglesias son la segunda institución en que confían los jóvenes guatemaltecos, solo después de su propia familia (Argueta et. al. 2011).

En el presente capítulo se aborda, en primer lugar, lo referente a la autodenominación religiosa y sus adhesiones en las distintas iglesias y religiones. Asimismo, se exponen los grados de participación y su nivel de involucramiento en las prácticas religiosas. Finalmente, se pretende describir el tipo de creencias que componen el imaginario juvenil. Como estas constituyen trazos que ordenan y despliegan motivaciones y acciones muy variadas, que expresan tanto la vida espiritual como un sentido de trascendencia de las juventudes guatemaltecas, demandan también el abordaje en otros ejes temáticos de la presente Encuesta Nacional de Juventud y que en su oportunidad se analizarán.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 9: Religión y Juventud

Capítulo 10: Riesgo social

La violencia y la juventud son temas que suscitan innumerables debates. Tanto desde las ciencias sociales como desde otras disciplinas específicas como la criminología y la psicología social se ha buscado explicar la relación existente entre ambos aspectos. Se busca, por ejemplo, identificar los factores de riesgo que conducen a la participación de la juventud en actos violentos así como los factores que explican la transformación de la violencia juvenil en violencia criminal. Por otro lado, se busca explicar la naturaleza de las percepciones que sobre la juventud y la violencia se construyen en la sociedad y cómo a partir de dichas percepciones se construyen discursos dominantes que motivan tanto las respuestas del Estado como las respuestas de la misma juventud ante el fenómeno de la violencia.

En ese contexto, el análisis de la juventud y la violencia se enfrenta a dos retos; por un lado, diferenciar las múltiples dimensiones de las causas y formas de la violencia y, por el otro, establecer sus relaciones con el mundo social en el cual la juventud interactúa con la violencia.

Esta situación requiere explicar cómo los fenómenos violentos penetran la sociedad y son reproducidos por sus segmentos más jóvenes, o bien, qué hace que en una sociedad los y las jóvenes se involucren en la reproducción de hechos violentos. ¿Son las formas y causas de la violencia las que explican el involucramiento de la juventud en su reproducción? o ¿es la situación socioeconómica de la juventud la que explica su involucramiento en hechos violentos? Estas preguntas implican una serie de retos, entre ellos la disponibilidad de datos confiables tanto sobre la juventud y su mundo de vida como sobre la violencia, sus formas y su nivel de impacto.

Este estudio expone la relación entre violencia y mundo de vida de los y las jóvenes en Guatemala desde la perspectiva de sus percepciones. La percepción que la juventud tiene de la violencia permite evidenciar el peso que el contexto social, económico, étnico, etario, territorial y educacional tiene en cuanto factor de riesgo. De la misma manera, la forma en que el desempeño del Estado es percibido por la juventud ocupa un lugar fundamental ya que el nivel de confianza y legitimidad de las instituciones públicas es fundamental en relación a las respuestas y acciones que la juventud propone y ejecuta frente al problema de la violencia.

Este aporte persigue completar el conocimiento que se tiene tanto sobre la violencia como sobre sus principales manifestaciones en torno a la juventud. Sobre la violencia en Guatemala existe una amplia producción académica que aborda desde los legados de la violencia política del conflicto armado hasta las formas de violencia que durante el período postconflicto han dominado el debate público y que se han convertido en la principal preocupación social e internacional.

Primera encuesta nacional de juventud en Guatemala – Capítulo 10: Riesgo social